La artista
Denise Lilian Cáceres
Mi formación no fue lineal: primero estudié Arquitectura, luego me recibí de Profesora de Grabado en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, y hasta cursé Filosofía en la UBA. Pero los saberes que más atesoro no siempre estuvieron en las aulas.
Durante años fui escenógrafa freelance, exploré el canto ancestral y la encuadernación artesanal, y aprendí de grandes maestros y maestras: el grabador Julio Flores, el ilustrador Istvansch, el artista gráfico Juan Carlos Romero, la curadora Carla Rey, y las artistas mexicanas Albertina Tafolla Rodríguez y Chamaca Córdoba. De ellas, y de muchas otras, fui tejiendo una mirada propia.
Lo que me define es el proceso compartido. La mesa de trabajo donde exploramos el punto, la línea, la textura, el color. Donde aprendemos esténcil, frottage, grabado experimental, cyanotipia o impresión botánica. Donde un papel reciclado, una lana, una tela o una piedra se convierten en algo nuevo con raíz profunda.
Fue en la Quebrada, bajo la luz única de los cerros, donde mi trabajo encontró su eje: la Iconografía Andina.
Mi visión del Arte
Hace años que investigo, observo y estudio la cerámica, el arte rupestre y los símbolos de las culturas que habitaron este territorio. No lo hago desde la arqueología, sino desde el arte. Porque esos diseños, esas formas, esos colores no son piezas de museo: son un legado vivo.


